A unas dos horas de Berlín,
Dresde sorprende por la belleza de su casco histórico. La
Ópera Semper, la iglesia de Nuestra Señora (Frauenkirche) y el Zwinger son paradas obligatorias.
Aunque fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, su reconstrucción es impresionante, y bien merece un día entero.
Muy cerca de Dresde está
Meissen, un encantador pueblo conocido por su famosa porcelana. Aquí puedes visitar la
Fábrica de Porcelana de Meissen y su museo, además de pasear por sus calles medievales y disfrutar de vistas sobre el río Elba.
Puedes combinar Dresde y Meissen en una misma excursión, empezando por Dresde por la mañana y terminando en Meissen por la tarde.
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